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Salud mental

 
 
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¿Qué es la salud mental?
Hace aproximadamente 60 años que la Organización Mundial de la Salud (WHO, por sus siglas en inglés) definió el término salud como "un estado completo de bienestar físico, mental y social, y no meramente la ausencia de enfermedades o patologías". Esta definición abrió una puerta para el creciente reconocimiento del ser humano como un ser holístico (mente, cuerpo y espíritu) e impulsó la necesidad de entender la correlación entre salud física y mental.

La salud mental hace referencia a la manera de pensar, sentir y actuar de un individuo cuando se enfrenta a las diferentes situaciones de la vida. Se trata de cómo las personas se ven a sí mismas, qué lectura hacen de sus propias vidas, y qué opinión le merecen las personas que forman parte de su hábitat. Además, también comprende la forma en que las personas evalúan sus desafíos y problemas y analizan los diferentes caminos para solucionarlos. Esto incluye el manejo del estrés, las relaciones interpersonales y la toma de decisiones.

La visión de la Administración de Servicios sobre el Abuso de Sustancias y Salud Mental del Departamento de Salud y Servicios Humanos (SAMHSA, por sus siglas en inglés) consiste en promover “una vida en comunidad para todos”. Su misión es forjar la resistencia y facilitar la recuperación en las áreas del abuso de sustancias y de las enfermedades mentales.

Los problemas de salud mental (también conocidos como trastornos o enfermedades mentales)

Los problemas de salud mental son reales e inciden en los pensamientos, cuerpo, sentimientos y comportamientos del individuo. No se trata únicamente de problemas esporádicos, sino que pueden ser graves, interferir seriamente en la vida de una persona e incluso dejarla discapacitada.

Los trastornos mentales representan una gran carga para la población estadounidense, en donde la depresión figura como la principal causa de discapacidad y la siguen la esquizofrenia, el trastorno bipolar (trastorno maníaco-depresivo) y el trastorno obsesivo-compulsivo, todos ellos clasificados entre las principales diez causas de discapacidad en los Estados Unidos. Es más, una de cada cuatro personas ha sido diagnosticada con un trastorno mental en los últimos 12 meses y por consiguiente requiere recibir la atención médica pertinente.

Estos trastornos causan aflicción y reducen la capacidad de funcionar a nivel psicológico, social y profesional, al igual que repercuten en el plano de las relaciones humanas. Las personas que sufren de enfermedades mentales pueden experimentar problemas para realizar actividades diarias, cumplir con las responsabilidades familiares, laborales y escolares, o con los compromisos de familia. Los problemas pueden presentarse en una o más áreas, y el grado de gravedad depende de cada caso en particular. Asimismo, los trastornos mentales pueden ser más de uno y pueden manifestarse simultáneamente.
¿Cuáles son los factores de riesgo y protección?
Los factores de riesgo aumentan la vulnerabilidad de un individuo, grupo o comunidad, al abuso de sustancias o a padecer problemas mentales sin recibir tratamiento. Tanto la genética como los antecedentes familiares se encuentran dentro de ese grupo de factores de riesgo. Por ejemplo, los niños de padres depresivos o esquizofrénicos tienen mayor riesgo de desarrollar estas patologías, posiblemente por la predisposición genética. Del mismo modo, cuanto mayor es el número de factores de riesgo asociados al abuso de drogas, mayor riesgo de consumo. Otros factores de riesgo pueden incluir antecedentes de violencia o hechos traumáticos, pobreza, problemas a nivel escolar, estar distanciado de los seres queridos, depresión e intentos de suicidio. A pesar de que un factor de riesgo provoque un problema específico, muchos factores de riesgo están frecuentemente relacionados con resultados aun más serios, como lo es el caso de los trastornos mentales.

Por otra parte, los factores de protección estimulan la fortaleza de la persona, grupo o comunidad, y aumentan la posibilidad de evitar el abuso de sustancias y sus efectos colaterales. Estos factores favorables pueden comprender a una alta autoestima, una personalidad fuerte y decidida, relaciones sólidas con la familia, instituciones educativas y la comunidad. Cuanto mayor es el número de factores de protección, mayores posibilidades de obtener resultados positivos.

La determinación y entereza personal aluden a un sistema de fuerzas internas altamente influenciado por los factores de protección. Las personas con determinación son aquellas que ofrecen mejor resistencia a los comportamientos destructivos, aun bajo la presencia de factores de riesgo previamente identificados.

Entre los grupos sociales que tienen acceso limitado o directamente no tienen acceso a los servicios de salud mental, se encuentran las minorías, los individuos en situación de pobreza, los que no tienen cobertura médica y quienes forman parte de la población carcelaria. Si bien existen individuos que reciben atención médica para tratar los diferentes trastornos mentales, existe cierto escepticismo sobre la calidad e idoneidad de dichos tratamientos. En resumidas cuentas, las necesidades desatendidas y la baja calidad de los servicios de salud mental para las minorías actúan en detrimento del bienestar nacional.

Las desigualdades en la salud mental

La población de Estados Unidos es un mosaico social compuesto por diversos grupos. En comparación con el estado de salud de la población general de los Estados Unidos, las evidencias indican una persistente desigualdad en el estado de salud de las minorías raciales y étnicas.

En la próxima década los Estados Unidos seguirá siendo racial y étnicamente más diverso, aumentando la demanda de servicios de salud mental que se ajusten a las necesidades de la comunidad. Esto tendrá consecuencias en la magnitud de las necesidades y en la demanda por proveedores de servicios de salud mental. La pobreza, la falta de acceso adecuado a servicios de salud de alta calidad, la escasez de servicios y proveedores de salud que estén cultural y lingüísticamente capacitados, y la falta de medidas preventivas en materia de salud, son todos factores que deben ser abordados para su correspondiente consideración.

Uno de los hallazgos principales en el informe del Cirujano General de 2001, titulado "Salud Mental: Cultura, Raza y Etnia", fue que vivir en la pobreza incide directamente en los índices de salud mental. Las minorías raciales y étnicas están desproporcionadamente representadas entre los pobres. Además, las personas de las clases socioeconómicas más bajas son por lo menos 2 o 3 veces más propensas a experimentar trastornos mentales con respecto a los individuos de clases más altas. Asimismo, el índice total de pobreza entre la mayoría de las minorías raciales y étnicas de los Estados Unidos es mucho más alto que el de los blancos no hispanos. En este sentido, se advierte que el racismo y la discriminación son altamente estresantes y pueden afectar en forma adversa la salud física y mental.

El avance de la ciencia ha ayudado a que el origen y tratamientos para las enfermedades mentales sean mucho más conocidos ahora que en el pasado. De acuerdo con informes recientes, la gran mayoría de las enfermedades mentales son tratables. Algunos de ellos señalan que en la actualidad el 80% de los pacientes con depresión puede recuperarse (Instituto Nacional de Salud Mental, 2004). La disponibilidad de tratamientos y la factible recuperación clínica obligan a que todo individuo, sin importar su edad, sexo, religión, etnia, lengua materna o país de origen, tenga derecho y acceso a servicios de salud mental que se basen en evidencia científica.

El estigma asociado a las enfermedades mentales

A pesar de que las enfermedades mentales son sorprendentemente comunes y afectan hasta un 28 % de nuestra nación, la recuperación es posible. Los estudios demuestran que muchas personas con enfermedades mentales logran una recuperación total. (Administración de Servicios sobre el Abuso de Sustancias y Salud Mental, 2003). Ahora más que nunca, los tratamientos y la ayuda disponible pueden contribuir a que las personas con enfermedades mentales lleven una vida activa y sean miembros productivos de sus comunidades.

Sin embargo, el estigma asociado a los problemas mentales sigue siendo una barrera importante para buscar atención médica y muchas personas siguen confundidas entre mitos y hechos. No comprenden qué son las enfermedades mentales, y siguen creyendo que es algo por lo cual avergonzarse. Además de la vergüenza, las minorías a veces sienten el legado del racismo y la discriminación, y la desconfianza de las autoridades impide que las personas necesitadas busquen y reciban la ayuda y los tratamientos adecuados para recuperase.

Debido a que los pocos miembros de las minorías que buscan servicios de salud mental prefieren atenderse en instalaciones de atención primaria, es nuestro mayor interés consolidar y desarrollar esta vía de acceso al tratamiento clínico. Por ese motivo, debemos asegurar la presencia de profesionales de la salud que estén cultural y lingüísticamente capacitados para tratar al público. Siguiendo esta lógica, los propios profesionales de la salud ayudarían a romper algunas de las barreras creadas por el estigma e igualmente estarían proporcionando los servicios necesarios.

Tratamientos para la salud mental

Los tratamientos para la salud mental dependen de cada condición específica o de la suma de ellas, y deben fundamentarse en evidencias científicas. Por otro lado, dichos tratamientos han sido estudiados y han demostrado ser efectivos para reducir los síntomas y promover el bienestar del individuo.

Las investigaciones han contribuido a reconocer, diagnosticar y tratar las enfermedades mentales de forma efectiva en cuanto al control de los síntomas y el manejo del comportamiento. La medicación y otras terapias pueden indicarse de forma independiente, combinadas o en orden correlativo, dependiendo del diagnóstico individual y las preferencias personales. La nueva visión sobre la viabilidad del proceso de recuperación se sostiene por medio de los resultados cosechados tras las fases de rehabilitación y tratamiento, como así también en las experiencias personales del usuario o paciente.

El abuso de sustancias es un grave problema que viene encadenado a los trastornos mentales entre la población adulta. Si bien las pruebas científicas avalan el tratamiento combinado, existen diferencias sustanciales entre lo que demuestran las investigaciones y lo que típicamente se encuentra disponible en las comunidades.

Aunque la sensibilidad por la cultura, la raza, el género, las discapacidades, la pobreza y la necesidad de integrar a los usuarios al sistema de salud, son consideraciones importantes para el cuidado y tratamiento, existen barreras de acceso en cuanto a la organización y financiamiento de los servicios de salud mental dirigidos a los adultos.

Debido a la imposibilidad de acceder a medidas preventivas, la falta de estrategias para la detección temprana y la escasez de servicios calificados, es posible que las minorías necesiten un mayor número de servicios de salud mental que los caucásicos. La pobreza y la falta de seguro médico representan grandes obstáculos para acceder a los servicios de sanidad y muchas veces los pacientes terminan con patologías mentales crónicas. La alta concentración de pobreza urbana y la unión entre el aislamiento y la pobreza de las zonas rurales y fronterizas, suponen un desafío adicional para quienes residen en estos lugares.

En un informe de 2004 bajo el título, "El rol de los Centros de Salud en la atención de las necesidades de salud mental de los menos privilegiados", la Administración de Recursos y Servicios de Salud (HRSA, por sus siglas en inglés), informó que los Centros Comunitarios de Salud (CHC, por sus siglas en inglés) brindan asistencia sanitaria esencial a 15 millones de personas que no reciben la atención médica necesaria. De hecho, la función que cumplen estos establecimientos dentro del sistema de salud es fundamental ya que ofrecen servicios de salud mental para los más vulnerables, particularmente a los miembros de las minorías, los pobres y los que no tienen seguro médico. De acuerdo al sistema de recolección de datos de la institución, los centros reportaron 2.1 millones de consultas vinculadas a la salud mental y 720 mil relacionadas al consumo de alcohol o drogodependencia.

El Servicio de Salud para las Poblaciones Indígenas (IHS, por sus siglas en inglés) es un sistema integral de salud que a través de su programa de Servicios Sociales y Salud Mental ofrece valiosos servicios para la salud mental de los nativo-americanos y los nativos de Alaska. Este programa está dirigido a la comunidad, es clínico y preventivo y brinda servicios a 1.6 millones de usuarios que residen en zonas urbanas o en las reservaciones indígenas. No obstante, el acceso a los tratamientos de salud mental y el abuso de sustancias continúan siendo un problema. Proven y Carle (2000) han manifestado que las necesidades más apremiantes que padece la población adulta de los nativo-americanos y nativos de Alaska incluyen servicios de salud mental y asesoramiento sobre adicciones para pacientes ambulatorios.

Para obtener mayor información sobre la salud mental, visite:



Última modificación: 12/28/2009 02:25:00 p.m.
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