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Cáncer de seno: una carrera que podemos ganar
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Por Isabel M. Estrada Portales

National Breast Cancer Awareness MonthAlice Brooklyn es una negra preciosa de 33 años. Ella no tiene ningún problema de salud ni planes de tenerlos, puesto que se ejercita en el gimnasio de su apartamento en Baltimore más a menudo de lo que la mayoría de nosotros saca la basura.

Lida Valenzuela, de 31, es una latina alta y en forma. Ella no se ejercita mucho, pero cuida lo que come con el celo de un nutricionista profesional.

Estas dos mujeres, cuyos nombres no se revelarán, tienen un miedo común: cáncer de seno. La madre y una tía de Alice murieron de la enfermedad y otra tía está en tratamiento. La mamá de Lida también recibió un diagnóstico de cáncer de seno en una etapa avanzada y parece ser muy invasor. Su lucha ya lleva nueve meses.

Aunque el miedo y la preocupación sobre el cáncer de seno tienden a comenzar un poco más tarde para la mayoría de las mujeres, en los 40 y 50, a estas dos jóvenes profesionales les ha afectado directamente, con el dolor y el sufrimiento que causa. Ellas están siempre al acecho del primer síntoma, porque saben que tiene un componente genético.

Pero el cáncer de seno no es la ruleta rusa y ellas no están pasivamente esperando la bala que las matará. El secreto para derrotar al cáncer de seno tiene tres ángulos: prevención, detección temprana y tratamiento correcto.

Octubre es el Mes Nacional de Concientización sobre el Cáncer de Seno (NBCAM, por sus siglas en inglés). Desde que comenzó el programa en 1985, los índices de mamografías se han más que duplicado para las mujeres de 50 años o más y las muertes por cáncer de seno han declinado.

Sin embargo, las minorías no se han beneficiado equitativamente de esta bonanza. La esencia de las desigualdades en salud en nuestras comunidades se manifiesta en la forma en que el cáncer de seno afecta a las minorías étnicas y raciales.

Las mujeres negras no hispanas tienen una incidencia de cáncer de seno un poco mayor que la de las mujeres blancas antes de los 35 años, pero esta situación cambia después de los 35. Sin embargo, las mujeres negras tienen más probabilidades de morir de cáncer de seno a cualquier edad.

Las latinas están en una situación similar. Las mujeres hispanas tienen cerca de 40% menos probabilidades de contraer cáncer de seno que las blancas; sin embargo, corren un mayor riesgo de morir de la enfermedad.

Los casos de las familias de Alice y Lida son ejemplos clásicos.

"Yo sabía que mi mamá necesitaba hacerse exámenes. Había leído sobre esto, había visto los carteles sobre los exámenes mensuales en la clínica de la universidad, pero nunca se me ocurrió llevarla de la mano a la oficina del doctor", explica Lida.

"Mi mamá [54] descubrió ella misma que tenía un tumor y se notaba tanto que ella lo vio primero antes de tocarlo. Ella no se estaba haciendo un auto examen. Nunca lo habría hecho porque no cree que es ‘decente’…Cosas de viejos", explica Lida.

Pero había otros problemas. La mamá de Lida no tenía seguro de salud – Lida tiene, pero no puede poner a su mamá en su plan – y ni siquiera sabía que podía recibir mamografías gratuitas con varios programas, hospitales y clínicas en todo el país.

"Para muchas personas de las minorías, como las negras y las latinas, el cáncer de seno es diagnosticado más frecuentemente cuando está muy avanzado, cuando es más difícil de tratar y hay menos oportunidad de sobrevivir", dijo Cheryl Kidd, Directora de Educación de la Fundación de Cáncer de Seno Susan G. Komen.

"Se piensa que la baja utilización de los exámenes de diagnóstico como las mamografías y la demora en dar seguimiento luego de un diagnóstico anormal contribuyen a los diagnósticos tardíos, cuando la enfermedad está más avanzada", añadió Kidd.

En el 2003, el porcentaje reportado de mujeres que se hicieron una mamografía fue 69.7%, según los Centros de Control y Prevención de Enfermedades (CDC). Las mujeres blancas y negras no hispanas de 40 años o más mostraron un uso similar de la mamografía en los dos años previos al informe, 70.4%.

Pero las mujeres en otros grupos raciales y étnicos usaron menos las mamografías. Sólo el 40.2% de las mujeres sin seguro de salud y el 52.3% de las mujeres inmigrantes que habían vivido en Estados Unidos por menos de 10 años se habían hecho una mamografía.

La deportiva Alice está siempre buscando nueva información sobre cáncer de seno, nuevos tratamientos, medicamentos, exámenes de diagnóstico y estudios clínicos. Ella sabe que no hay nada seguro para prevenir el cáncer de seno, pero no está esperando que éste le alcance.

"Yo no puedo cambiar mis genes – ni quiero tampoco, porque adoro todo lo que recibí de mi madre – pero puedo hacer bien otras cosas, para que, incluso si desarrollo el cáncer de seno, mi cuerpo va a estar en forma para vencerlo", dice Alice.

Prevención significa evitar los factores de riesgo e incrementar los factores que ofrecen protección que pueden ser controlados, para que la posibilidad de desarrollar cáncer – o cualquier otra enfermedad – disminuya.

Alicia sigue al pie de la letra las recomendaciones para evitar los factores de riesgo. Ella no fuma y bebe sólo muy de vez en cuando y no más de una o dos copas de vino. Por otra parte, ella explota los factores protectores al máximo al comer una dieta muy saludable y balanceada con muchas frutas y vegetales. Está en buena forma y hace ejercicios a diario.

"Ya hablé con mi doctor sobre la posibilidad de comenzar con medicamentos preventivos, pero no hemos tomado una decisión todavía", dice Alice.

Hay ciertos medicamentos, y más en estudio, que pueden ayudar en la prevención de cáncer de seno y se prescriben a las mujeres que están en un riesgo muy alto.

La obesidad es un problema entre las minorías étnicas y raciales y parece que hay una relación clara entre la obesidad y el cáncer de seno.

Un amplio estudio publicado el año pasado en Breast Cancer Research encontró que, contrario a lo que se cree actualmente, el riesgo de cáncer de seno aumenta no sólo para las mujeres que aumentan de peso después de la menopausia, sino también para las que ganan peso durante la vida adulta.

"El mantener un peso saludable durante la adultez temprana representa un factor de riesgo potencialmente modificable en los síndromes hereditarios de cáncer de seno", dice uno de los autores del estudio, Steven Narod, del Centro de Investigación sobre Salud de la Mujer en la Universidad de Toronto.

El estudio encontró que una "pérdida de peso de al menos 10 libras desde los 18 a los 30 años estaba asociado con una reducción del 65 por ciento en el riesgo de cáncer entre las edades de 30 y 49".

Nada despreciable.

"Sólo porque es genético no quiere decir que no se puede hacer nada al respecto", dijo el Dr. Narod.

Pero Alice lo sabe y quiere que todo el mundo lo sepa. "Yo estoy muy comprometida, por razones personales, con la lucha contra el cáncer de seno. Yo corro maratones cada año y sé que vamos a ganar esta carrera", dijo Alice.

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Isabel M. Estrada Portales es la directora de comunicaciones del OMHRC. ¿Comentarios? Escríbale a iestrada@minorityhealth.hhs.gov






Última modificación: 01/10/2008 03:15:00 PM

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