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De madre a hija

Jennifer L. Rich
Traducción por Isabel M. Estrada Portales

¿Qué tienen en común 80 latinas del árido distrito Mission de San Francisco y la adormecida comunidad agrícola de Watsonville, que queda 140 km (90 millas) al sur?

un grupo de jóvenes hispanosTodas tienen hijas entre las edades de 11 y 18 años. Todas quieren que sus hijas tengan una vida mejor que la que ellas han tenido. Y todas participaron en un seminario en español de cuatro días, para enseñarles a comunicarse con sus hijas sobre salud sexual y prevención del VIH.

Con el título "De madre a hija: Protegiendo nuestra salud", esta iniciativa intergeneracional piloto desarrollada por un equipo de investigadores de la Universidad de California, San Francisco (UCSF) subraya un aspecto a menudo ignorado en los programas de prevención del VIH dirigidos a la comunidad hispana: el papel positivo que los padres pueden jugar en la guía del desarrollo sexual de sus hijos.

"Los padres reconocen que sus hijos son vulnerables y quieren ser buenos maestros de sexualidad para ellos", dijo Cynthia Gómez, investigadora principal del proyecto y directora interina del Centro de Estudios para Prevención del SIDA (CAPS, por sus siglas en inglés) Salida del sitio en la UCSF. "No creo que sea una sorpresa, pero los latinos no son vistos de esa forma usualmente".

De hecho, muchas personas piensan que la religiosidad hace que los latinos eviten hablar sobre salud sexual. Pero Gómez dijo que los datos de estudios a gran escala no han encontrado ninguna conexión entre ambos aspectos. En lugar de esto, ella dice que las tradiciones de los roles de géneros y la falta de conocimiento tienen mucha más influencia, algo que se manifestó abiertamente al equipo de UCSF en los grupos de foco previos al estudio.

"Lo que nos resultó realmente sorprendente fue el grado de desconocimiento de las mujeres con respecto a la anatomía básica de mujeres y hombres", dijo Gómez. "Si las mujeres ni siquiera saben cómo funcionan sus cuerpos, y en particular sus genitales, ¿cómo van a comprender por qué toman determinadas decisiones relativas a las precauciones contra el VIH o las enfermedades de transmisión sexual (ETS)?

Y cómo, pregunta Gómez, pueden ellas comunicar esa información a sus hijas, quienes pueden saber ya más que sus madres a través de las clases de educación sexual recibidas en la escuela.

"Estas mujeres sentían vergüenza de hablar con sus hijas", dijo ella. "Y con razón, porque sus hijas podían decirles: '¿Tú no sabes eso? ¿Cómo puedes ayudarme, entonces?'"

Como respuesta, Gómez y sus colegas crearon un curriculum con énfasis principalmente en anatomía, así como salud sexual y riesgo, habilidades de comunicación y problemas generacionales.

Después de varias horas de profunda discusión sobre la anatomía de la sexualidad, Gómez dijo que las mujeres comenzaron a sentirse con más confianza. "'Ahora yo voy a saber más que mi hija'", dijo.

Pero eso es sólo la punta del iceberg. En los grupos de foco previos al proyecto, las muchachas sorprendieron a los investigadores al decirles que ellas estaban mucho más interesadas en guía o acompañamiento emocional que en una conferencia sobre las cigüeñas.

"Ellas sienten que saben sobre educación sexual por la escuela, pero quieren saber más sobre las relaciones con los muchachos", dijo Angelica Martínez, coordinadora de campo del estudio en San Francisco. "No se habla sobre cómo tener una relación saludable, por tanto, si ellas están siendo abusadas, ellas creen que es normal".

Parte del problema, dice Martínez, tenían demasiadas responsabilidades con trabajo y otras cosas y no tenían oportunidad de hablar con sus hijas sobre nada.

"Una muchacha me dijo que ella tenía una amiga a quien su mamá la llevaba a almorzar todas las semanas para tener tiempo de estar solas y conversar", dijo Martínez. "Ella decía que su mamá estaba siempre trabajando, siempre ocupada".

Para paliar la situación, un segmento del currículo les pide a las madres que definan metas para crear tiempo para hablar a solas con sus hijas.

El currículo también incluye una sección sobre promover conversación. En lugar de elementos que imposibilitan la comunicación, como "Tú no puedes tener novio hasta los 21", se instruyó a las madres para que suavizaran el lenguaje: "Aunque yo preferiría que tú esperaras, si tú decides tener un novio, yo prefiero saberlo".

Como parte de un ejercicio sobre relaciones intergeneracionales, se les pidió a las mujeres que explorasen los sentimientos de sus familias con respecto a asuntos sexuales. Según Martínez, el mensaje fue: "Nosotros definitivamente queremos conservar nuestras tradiciones, pero ¿vamos a conservar la tradición que dice que no podemos hablar de sexual y salud sexual? ¿Realmente queremos pasar estos valores a nuestras hijas?"

En la tercera sesión, las mujeres tuvieron una sesión de conversación privada sobre sus retos y factores de riesgo particulares, en las cuales se les presentó información específica sobre el aumento de las infecciones de VIH entre latinas.

"Muchas mujeres están preocupadas sobre la infidelidad, pero no usan protección", dijo Martínez.

Para abordar sus preocupaciones, el equipo dedicó un segmento al uso correcto del preservativo o condón.

Al final, el currículo del seminario fue elogiado por todas las participantes en una encuesta posterior al estudio, según Martínez. La encuesta también mostraba incrementó significativamente su nivel de conocimiento y mejoró sus habilidades de comunicación con sus hijas. Las mujeres también comenzaron a provocar conversaciones con sus hijas que no habrían ocurrido antes del programa.

Y, lo más importante, Gómez dijo, las mujeres incrementaron la percepción de su propio riesgo.

"Seguimos asumiendo que la información ya está disponible", dijo Gómez. "Mientras seguimos viendo incrementos en nuevos casos de VIH y la rampante epidemia de ETS, particularmente entre las minorías, no podemos olvidar que hay algunos problemas básicos de conocimiento y alfabetización en eso".

Gómez y su equipo están escribiendo sus descubrimientos para publicación y están buscando financiamiento para realizar un estudio clínico completo que podría incluir algún día comunicación madre a hijo.

Por el momento, ellos han estado presentando el programa a diferentes públicos en el país, con alentadores resultados.

"Lo destacable es el número de comunidades en todo el país – rurales, urbanas, en la región central, en la costa – donde las personas estaban realmente entusiasmada con esto", dijo Gómez. "Ellos pensaban que realmente podría ser puesto en práctica en sus comunidades. Dijeron que traspasa fronteras étnicas".

La idea más interesante, dijo ella, fue de un grupo en Memphis que pensaron que el programa sería excelente para las abuelas negras quienes están criando a sus nietos adolescentes.

Para más información sobre el currículo De madre a hija (From Mother to Daughter), llame al CAPS al 415-597-9230.

Isabel M. Estrada Portales es la directora de comunicaciones del OMHRC. ¿Comentarios? E-mail: iestrada@minorityhealth.hhs.gov

Enlaces

CAPS
http://www.caps.ucsf.edu/espanol Salida del sitio






Última modificación: 02/10/2007 04:38:00 PM

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