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¡Qué no lo venza la diabetes!
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Por Isabel M. Estrada Portales

La diabetes es una asesina, literalmente. Y es una asesina escurridiza. ¿No ha escuchado que nadie muere de diabetes?

Bueno, eso no es cierto.

La diabetes está devastando a Estados Unidos, especialmente a la comunidad hispana, donde la tasa de diabéticos es del 16 al 26 por ciento, según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés) y va en aumento.

El número real de muertes por diabetes no se conoce porque, en muchos casos, al morir el paciente se registra otra causa de muerte como ataque cardiaco o fallo de los riñones… pero la causa real era la diabetes.

En realidad, la diabetes es un grupo de enfermedades que se destacan por los altos niveles de glucosa en la sangre como resultado de defectos en la producción de insulina, la acción de la insulina o ambos.

En el caso de la diabetes es más cierto que nunca lo de que más vale prevenir que curar…y lamentar. Esta es una de las principales causas de muerte y de minusvalía física en Estados Unidos y cuesta unos 132 miles de millones de dólares anuales en atención médica y otros gastos relacionados.

¿Adivine cuáles son los factores de riesgo para la diabetes? Mala nutrición, falta de actividad física y obesidad. ¿Ya lo veía venir, no?

Pero esta es una enfermedad que puede prevenirse, incluso para las personas con mayor riesgo debido a la predisposición genética. La investigación del CDC muestra que una dieta saludable que incluya frutas, vegetales y ejercicio puede reducir el riesgo de desarrollar la diabetes en grupos de alto riesgo.

La diabetes contribuye a muchos problemas de salud – como enfermedades del corazón, problemas de los riñones, amputación de piernas y pies y ceguera – que a menudo resultan en incapacidad física y muerte prematura.

Pero esta es una enfermedad que el paciente debe controlar, por tanto responsabilidad individual es la palabra de orden aquí. Los diabéticos necesitan informarse sobre la enfermedad, tomar los medicamentos recetados y hacerse los exámenes de los niveles de glucosa en sangre.

Las probabilidades de complicaciones por la diabetes se pueden reducir o posponer mucho al mantener los niveles de glucosa en sangre, la presión arterial y el colesterol (llamados el ABC de la diabetes) en el rango adecuado.

¿Qué esconde el plato hispano?

"Los hispanos tienen la más alta tasa de obesidad y de diabetes tipo 2 entre todos los grupos étnicos en Estados Unidos, sin embargo la cocina hispana es realmente nutritiva y saludable para el corazón", dijo Zarela Martínez, chef, autora de libros de cocina y dueña del restaurante "Zarela" en Nueva York.

"Yo he trabajado mucho con dietas tradicionales. La mayoría de los hispanos son delgados y sólo aumentan de peso cuando comienzan a comer alimentos con azúcares procesadas, aceites hidrogenados y ácidos grasos trans en las grandes ciudades en Estados Unidos o en sus países". Según Martínez, mucha de la comida tradicional hispana, desconocida para la mayoría de los estadounidenses, se centra en legumbres, vegetales y granos en vez de azúcar y carbohidratos simples.

Sin embargo, hay controversia con respecto a cuán saludable es la dieta hispana. La nutricionista Melissa Diana Smith, de Tucson, Arizona, ha trabajado en consejería nutricional de personas de origen hispano que "consumen dietas con interesantes mezclas de comidas mexicanas, dulces y comidas rápidas estadounidenses".

Los alimentos mexicanos como los burritos, taquitos, tacos, chimichangas, frijoles y arroz y quesadillas predominan en la mayoría de sus dietas, a menudo junto con pasteles, chocolate, galletitas, helado, sodas, barras de avena y sándwiches.

"Todos estos son altos en carbohidratos que suben los niveles de azúcar en la sangre muy rápido, lo que a su vez eleva los niveles de insulina. (La insulina es una hormona que almacena grasa). Altos niveles de insulina con el tiempo llevan a la resistencia a la insulina, lo que a su vez se convierte en aumento de peso", explicó Smith.

Según Smith, muchos de los alimentos mexicanos que se han americanizado son altos en grasa (trans o saturadas) además de ser altos en carbohidratos "una combinación especialmente conocida por añadir libras". Finalmente, "como la mayoría de los alimentos basados en granos como las tortillas son refinados y se incluyen muy pocos vegetales y frutas en la dieta, esta es baja en antioxidantes y otros nutrientes esenciales para la salud y es baja en fibra".

Por su parte, la doctora Ximena Urrutia-Rojas, de University of North Texas Health Science Center piensa que "también hay que considerar los factores genéticos que pueden jugar un papel en el metabolismo y la predisposición a ganar peso en algunos grupos étnicos como los latinos". A lo cual Smith añadió la predisposición a problemas de salud relacionados con la azúcar en sangre como la diabetes tipo 2.

El Programa Nacional de Educación sobre la Diabetes (NDEP, por sus siglas en inglés) recomienda los siguientes niveles para reducir el riesgo de enfermedades cardiacas y derrame cerebral en personas con diabetes:

A1C (Glucosa en sangre)
Menos de 7 por ciento (chequear al menos dos veces por año)

Presión arterial
Menos de 130/80 mmHg (chequear en cada visita al médico)

Colesterol (LDL)
Menos de 100 mg/dl (chequear anualmente)

Lo que funciona para prevenir la diabetes es doblemente importante para controlar la enfermedad: comer saludablemente y mantenerse físicamente activos.

Algunos de los síntomas de diabetes sin tratamiento incluyen sed constante y boca seca; orinar mucho especialmente durante la noche, visión nublada, pérdida de peso y fatiga.

Buenos alimentos para combatir la diabetes

Carotenoides, de fuentes como zanahorias, pimientos rojos y amarillos, melocotones, calabaza, boniatos, espinaca y maíz. (Diabetes Care, 2004, vol. 27, no. 2).

Cromio, un mineral encontrado en brócoli, granos integrales, hongos, levadura, sirve para mejorar la acción de la insulina que es la hormona que transporta la glucosa a las células.

Vitamina D, la falta de esta vitamina puede aumentar el riesgo de resistencia a la insulina, un precursor de la diabetes tipo 2 (American Journal of Clinical Nutrition, 2004, vol. 79, no. 5). La exposición a la luz solar es la forma más eficiente de obtener vitamina D, pero también se añade a la leche de vaca y soya, y existe en algunos peces como salmón, atún, macarela y sardinas.

Vitamina E, un antioxidante, puede reducir el riesgo de diabetes 2 (Diabetes Care, 2004, vol. 27, no. 2). Alimentos llenos de vitamina E incluyen el brócoli, aguacates, almendras, nueces, maní y semillas de girasol.

Enlaces

MyPyramid.gov
Siga una dieta saludable
Diabetes Care (en inglés) Salida del sitio

Isabel M. Estrada Portales es la directora de comunicaciones del OMHRC. ¿Comentarios? Escriba a iestrada@minorityhealth.hhs.gov






Última modificación: 02/11/2007 08:02:00 PM

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