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Mortalidad infantil: un compromiso de todos
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Por Fia Curley
Traducido por Isaac Itman

Mildred Thomas se retrasó un período. Pero no se trata de un retraso a nivel escolar, sino a nivel biológico. Cuando tenía trece años tuvo un retraso menstrual y luego se enteró que estaba embarazada.

La noticia sucumbió la vida de esta joven afroamericana nacida en Mississippi y sin lugar a dudas, un torbellino de ideas y pensamientos se le cruzaron por la cabeza cuando supo que iba a tener un hijo. No sabía cómo decírselo a su madre y por más que le buscara la vuelta, no encontraba ninguna salida alternativa.

Tonya Lee carga en brazos a un bebé

Siete meses después, cuando finalmente tomó fuerzas para darle la noticia a su mamá, la respuesta de ésta no se hizo esperar y la inscribió en un programa de clases prenatales en el Cary Christian Center (centro cristiano de Cary), en Cary, estado de Mississippi. La mamá de Thomas ya estaba familiarizada con el programa porque ella misma asistió a las clases cuando estaba embarazada de Mildred. Sin pensarlo mucho, la niña de séptimo grado no tuvo ninguna objeción al respecto y le pareció bien concurrir a las clases de capacitación.

"Quería aprender más sobre los cambios que estaba experimentando mi cuerpo porque por la televisión veía a mujeres que tenían depresión posparto y no quería que me pasara lo mismo", explicó Thomas.

En 1978, el Center’s Parent Child Ministry (centro religioso para padres e hijos) creó un programa para ayudar a las mujeres a ser mejores madres en todas las etapas de desarrollo de sus hijos y así disminuir las altas tasas de mortalidad infantil que en aquel entonces superaban el promedio nacional.

Aunque Thomas estaba predispuesta a aprender cómo ser mamá, confiesa que sentía cierto temor de ir a las clases.

"Pensé que iban a ser aburridas y que iba a haber muchas mujeres mayores que yo mirándome con cara rara porque sólo tenía trece años y estaba embarazada", dijo la ávida lectora de obras de ficción religiosa y escritora de cuentos cortos y poetisa.

Pero para su asombro, Thomas reconoce que el ambiente que encontró fue cálido y ameno, en donde las futuras mamás daban comienzo a las clases con citas bíblicas y luego inventaban juegos para ayudarse mutuamente a memorizar información útil sobre el embarazo.

"Nadie me juzgó o me trató con desprecio" dijo. "La pasé muy bien yendo a esas clases".

Las clases prenatales son parte del centro para padres e hijos, uno de los siete centros que conforman la congregación religiosa y cuyos esfuerzos se concentran en brindar herramientas educacionales para ayudar a los futuros padres a que alcancen una sólida constitución familiar.

El centro, que anteriormente recibía el nombre de Cary Christian Center Clinic (clínica del centro cristiano de Cary), se creó en 1971 de la mano del Dr. Meter Boelens, médico pediatra que buscaba atender las necesidades de la comunidad y logró hacerlo a través de la apertura de la clínica. Carolyn Newhof, directora del centro, comenta que en aquel entonces las familias sólo debían abonar diez dólares anuales y dentro de esa cuota se incluía la cobertura médica y la atención odontológica.

Décadas más tarde, el espacio del centro que funcionaba como clínica cerró y la oficina que albergaba el programa para mujeres y niños se mudó a Rolling Fork, unas ocho millas al norte de Cary. Esta situación obligó a que el centro trabaje en colaboración con los hospitales de la zona y en la actualidad, la financiación del programa está supeditada a donaciones externas.

La congregación cuenta con redes de contacto, información actualizada y aborda la temática del embarazo a través de un punto de vista cristiano para reducir los índices de mortalidad infantil en las ciudades de Sharkey e Issaquena, ambas dentro del condado de Sharkey.

"Siempre hacemos énfasis en la abstinencia y recalcamos que una decisión inteligente consiste en ser responsable y no tener un bebé atrás del otro", dijo Newhof. "Aunque les hablamos sobre los métodos anticonceptivos, uno tiene que ser realista. ¿Qué se le dice a una embarazada de trece años? Es un momento en el que justamente no hay que desalentarla".

En 1990, el índice de mortalidad infantil en el condado de Sharkey era aproximadamente 23 muertes por cada 1000 nacimientos, con respecto a las 13 y 9 muertes por cada 1000 nacimientos en Mississippi y los Estados Unidos, respectivamente. Sin embargo, esos números comenzaron a descender drásticamente hasta ubicarse por debajo del promedio estatal y nacional. Según Newhof, esto se pudo cristalizar gracias a la instrumentación de un sistema de visitas domiciliarias como otro componente integral del programa de asistencia a la mujer embarazada.

"Cuando uno ayuda a las madres y sus hijos, realmente está marcando la diferencia", dijo. "Simplemente se trata de brindarles el apoyo que se merecen".

Las mujeres embarazadas pueden tomar conocimiento sobre los servicios del centro por vías formales o informales, y las clases están abiertas para todas las futuras mamás. Una vez que se ponen en contacto con el centro ya empiezan a recibir información por correo acerca de los cuidados prenatales y de esta manera, se van preparando para la clase semanal que pueden tomar a partir del séptimo mes de embarazo.

No obstante, si se considera que la madre corre riesgo de perder al bebé, personal capacitado que realiza consultas a domicilio las visita antes del último trimestre del embarazo para asegurarse que puedan completar el ciclo de gestación.

"Nuestro trabajo consiste en brindar apoyo", dijo Irma Jonson, supervisora de un equipo de la congregación con cuatro personas a su cargo. "Estamos a la orden las veinticuatro horas del día, los siete días de la semana y los 365 días del año".

Cuando el riesgo de perder al bebé no es alto, las visitas domiciliarias por lo general comienzan luego de la clase prenatal. En estas visitas, lo que se hace es ayudar a la madre con los preparativos para la llegada del bebé y orientarla para que cuando vaya al médico sepa qué preguntar y pueda expresar cualquier inquietud que tenga.

El personal que realiza las visitas a domicilio se asegura de repasar los temas más importantes en cuanto al embarazo y la salud del recién nacido. En este sentido, hacen énfasis en la lactancia materna, en qué criterios utilizar a la hora de elegir al pediatra, llevan registro de los posibles cambios físicos y le recuerdan a las madres que los bebés deben dormir boca arriba, que ellas deben seguir una dieta saludable y subrayan la importancia de cumplir a raja tabla con los controles médicos.

A medida que se acerca la fecha estimada de parto, Johnson explicó que tratan de recalcarles a las madres y especialmente a las más jóvenes, la importancia de completar el ciclo de gestación en su totalidad y qué precauciones deben adoptar para conseguirlo. Conforme a la proximidad del parto, las futuras madres dejan de ir a las clínicas en Cary y Rolling Fork, y viajan 45 minutos para que los controles médicos se los hagan en los hospitales de niños de Vicksburg o Greenville, nosocomios donde las mujeres suelen dar a luz.

Una vez que los recién nacidos regresan del hospital, los asistentes en maternidad pasan a verlos dos veces por semana, generalmente los lunes y jueves, y le prestan especial atención a la cicatrización del cordón umbilical.

El año pasado el programa recibió a 78 mujeres, a muchas de las cuales se les debió proporcionar locomoción porque no tenían cómo trasladarse por sus propios medios. En promedio, cada asistente en maternidad que trabaja a tiempo parcial, ve alrededor de 15 madres y bebés por semana.

"Muchas mamás le tienen miedo al cordón umbilical porque lo asocian con el llanto del bebé", dijo Johnson. "Pero esto se debe a que cuando se lo limpia, el bebé siente el frío del alcohol".

Después de la caída del cordón umbilical, las visitas se realizan de forma quincenal y a partir de los dos meses pasan a ser una vez por mes.

Thomas subrayó que las visitas domiciliarias son de extrema importancia más allá de la frecuencia de las mismas.

Entre risas, Thomas aseguró que "las visitas a domicilio evitaron que no metiera la pata con el bebé".

Con veinticuatro años de edad y casada desde hace ya cinco años, Thomas logró finalizar sus estudios secundarios y antes de trabajar como asistente dental en el centro, realizó estudios técnicos en las áreas de la sociología y la educación primaria. Thomas, que ahora es madre de tres niños entre las edades de once, cuatro años y siete meses, no sólo concurrió a las clases prenatales para recibir a cada uno de ellos, sino que reconoció que sin la ayuda de las clases hubiera estado totalmente perdida.

"A modo de ejemplo, podría haber pasado que limpiara los oídos del bebé con hisopos de algodón o el ombligo con una manta", dijo Thomas. "Lo hubiera hecho todo al revés".

Según Johnson, muchas madres que asisten a las clases prenatales son jóvenes solteras cuya principal fuente de información sobre el cuidado del bebé llega por medio de las abuelas, que generalmente no están muy actualizadas sobre las últimas recomendaciones a tomar en cuenta. Por ese motivo, el centro también tiene información destinada a las abuelas y les envía un folleto actualizado sobre el cuidado de los recién nacidos.

"Hay gente que sigue pensando lo mismo que hace cincuenta años", dijo la mujer de 51 años. "Están los que siguen haciendo lo que siempre hicieron, incluso después de haber recibido información actualizada".

De acuerdo al punto de vista de Johnson, existen otros factores que inciden directamente en los índices de mortalidad infantil de la comunidad. A saber, existen madres que no pueden acceder a Medicaid porque no cuentan con documentos que comprueben su identidad, como el certificado de nacimiento, recibo de sueldo, identificación fotográfica o la tarjeta de seguridad social, muchos de los cuales sólo se pueden obtener haciendo un viaje de 45 minutos a Vicksburg. Además, Johnson también sugirió que el bajo índice de alfabetización representa un obstáculo a la hora de cumplir con las recomendaciones de los materiales que se reparten y hacerle al médico las preguntas indicadas.

"Por sobre todas las cosas, muchas de ellas necesitan un gran apoyo", dijo, y añadió que por eso las ayuda a escribir las preguntas que tienen y de esa manera cuando van al médico puedan despejar todas sus dudas.

Johnson cree que parte del éxito que ha tenido la congregación se debe a que en un pueblo chico se conocen todos y las asistentes en maternidad son gente de confianza que saben manejar cada situación y siguen de cerca cada caso en particular.

"Aprendí muchas cosas con el nacimiento de mi primer hijo. El bebé no viene con un manual de regalo. A los hijos hay que darles mucho amor, no hay que juzgarlos sino simplemente quererlos".

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Fia Curley es redactora del OMHRC. ¿Comentarios? E-mail: fcurley@minorityhealth.hhs.gov

Enlaces

Información para mujeres embarazadas: antes, durante y después del embarazo
http://www.cdc.gov/ncbddd/Spanish/bd/spabc.htm

Proyecto de investigación sobre la crianza de los niños
http://www.cdc.gov/ncbddd/Spanish/spparent.htm

March of Dimes (organización que trabaja en pro de la salud del bebé)
http://www.nacersano.org/ Salida del sitio






Última modificación: 07/12/2007 10:45:00 AM

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