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Información y educación para prevenir el cáncer colorrectal
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Por Fia Curley
Traducido por Isaac Itman

En el año 2003, Laura Porter cursaba su segundo año como residente de pediatría en la Howard University, en Washington DC, cuando se dio cuenta que algo no andaba bien. Aunque se sentía cansada, pálida, dolorida y estaba trabajando demasiado, se atendió con los médicos del hospital Howard para que la revisaran. Sin embargo, la respuesta que recibió en varias ocasiones se limitaba a decir que padecía de anemia.

Aunque Porter, de 43 años, ya había sufrido hemorragias del tracto gastrointestinal superior, la sangre en las heces la hicieron pensar que no se trataba de anemia.

"Sabía que algo andaba mal, pero no quise pensar que era cáncer", dijo Porter.

Después que su pareja lograra convencerla, en agosto de ese año se sometió a una colonoscopía en el hospital Washington Adventist. El diagnóstico no se hizo esperar y dos días más tarde, ya la estaban preparando para operarla de cáncer de colon en fase 4.

"Pienso que las mujeres son ignoradas cuando presentan síntomas", dijo. "No sólo los médicos descartan los síntomas, sino que también son descartados por ellas mismas".

Sistema gastrointestinal.La mayoría de los tipos de cáncer colorrectal se manifiestan a través de la formación de pólipos o bultos en las paredes del colon o del recto. Por lo general, los pólipos son benignos pero luego pueden convertirse en tumores cancerosos. Este hecho confirma que cuando se presentan síntomas es imprescindible realizarse exámenes de rutina para detectar la presencia de pólipos.

Tanto el colon como el recto cumplen una función integral a la hora de desechar residuos del cuerpo humano y ambos forman parte del intestino grueso, ubicado en el tubo digestivo. El colon absorbe el agua de los alimentos digeridos y pasa los restos al recto en forma de residuos para que posteriormente puedan ser expulsados. Una vez que los pólipos se tornan cancerosos, los síntomas pueden incluir cansancio agudo, vómitos, pérdida de peso y sangre en las heces.

Aunque el cáncer de colon tiene una mayor tasa de mortalidad que el cáncer de mama y el cáncer de próstata, los datos de la organización Cancer Research and Prevention Foundation (CRPF) reflejan que alrededor del 90% de las muertes producidas por cáncer de colon se pueden prevenir con controles periódicos. De esta manera, los exámenes de rutina ayudan a prevenir el desarrollo del cáncer colorrectal mediante la detección de anomalías en el colon o en el recto.

En el caso de Porter, el cáncer había penetrado la pared del colon, después se diseminó hacia varios ganglios linfáticos y eligió al hígado como su próximo punto de propagación.

"Los médicos lo tomaron en serio cuando el color de mis heces se parecía al de un ladrillo", dijo Porter. "Mi doctor tenía lágrimas en los ojos. Me dijo que lo sentía mucho y que debería haberlo sabido. Nadie se imaginó que se trataba de eso y quizá fue así porque estaban muy involucrados en la situación".

Durante el transcurso de 2004, Porter se sometió a sesiones de quimioterapia y a una operación quirúrgica para extirpar tejidos del timo.

Según Porter, fue durante este tiempo que decidió empezar a vincularse con otros enfermos de cáncer y comenzó a participar de los grupos de apoyo de la Colon Cancer Alliance (CCA).

"Pienso que el rechazo a reunirme con otros enfermos de cáncer era como una forma de negar la existencia del problema", dijo. "No quería tener ningún tipo de relación con personas enfermas de cáncer. Leí toda la información disponible y todos los sitios web sobre temas de Medicina; decían que me iba a morir, que tenia un 30% de posibilidades de sobrevivir. Hablaban de cómo podían prolongar mi vida pero para mí eso no era suficiente".

Tras concurrir a una de las sesiones grupales, Porter dijo que adoptó una nueva actitud.

"No cambié de parecer hasta el momento de participar en los grupos de apoyo de la Colon Cancer Alliance y decirme a mí misma: ‘Dios mío, aquí hay gente más joven que yo y mantienen la esperanza’", dijo, y agregó que los miembros son tanto personas que fueron recientemente diagnosticadas con la enfermedad como también sobrevivientes. "Mi relación con ellos, sumado a las reuniones y todo lo demás, fue lo que me dio esperanza, la esperanza que pensaba tener pero que me estaba faltando".

Los médicos encontraron una mancha cancerosa en el hígado de Porter en enero del año siguiente y una vez más, su entereza demostró ser un aspecto determinante ya que en junio tuvo que someterse a otra operación. Después de los tratamientos correspondientes, la biopsia del hígado resultó ser normal pero el cáncer ya se había extendido a su ovario derecho. Esto provocó que ambos ovarios tuvieran que ser extirpados. Los efectos secundarios hicieron que Porter, ya de 46 años, decidiera interrumpir los tratamientos de forma prematura.

"Para mí es un tema de calidad de vida", dijo Porter. "No quiero sacrificar calidad de vida por cantidad de vida. Consumía tantos medicamentos para combatir el estado nauseoso que terminaba estando narcotizada gran parte del día".

Pese a que los médicos no utilizan la palabra remisión, el proceso de mejoría de Porter ha sido lo suficientemente significativo como para que haya comenzado a considerar la idea de buscar una carrera profesional dentro del campo de la Medicina. Mientras espera la llegada de ese momento, Porter manifestó que seguirá trabajando con la CCA a través de su participación en las sesiones de chat y en el sitio web de la organización, para el cual colabora haciendo traducciones de terminología médica en un lenguaje accesible para el público general. De esta manera, se pretende que la gente joven tome conciencia sobre el cáncer de colon.

En la actualidad, se recomienda que las personas de aproximadamente 50 años se realicen controles periódicos. No obstante, en el caso de los colectivos minoritarios se aconseja que las personas se realicen los exámenes a partir de los 45 años. Esto se debe a que se han registrado casos de afroamericanos e hispanos que fueron diagnosticados a edades más tempranas, y cuando la enfermedad ya se encontraba en etapas avanzadas.

La práctica de ejercicio físico, una dieta rica en frutas y vegetales, y mantener un peso saludable, pueden reducir el riesgo de desarrollar cáncer colorrectal, cuya posibilidad de aparición aumenta con la edad.

Porter explicó que aun cuando se presenta ante la gente como una sobreviviente de cáncer, le resulta difícil conseguir que tomen la iniciativa y logren hablar sobre el colon y el recto, especialmente cuando piensan que son individuos saludables.

Para la Cancer and Research Prevention Foundation, existen otros obstáculos similares que han demostrado ser factores de riesgo. Mientras tanto, la fundación está ejecutando un programa de proyección nacional y apuesta a encontrar nuevas formas de implementar planes de acción orientados a regiones específicas.

"Existen grandes desigualdades en las comunidades nativo-americana y nativa de Alaska", dijo Jasmine Greenmayer, directora de Colorectal Cancer Initiatives. "La mayoría de las comunidades autóctonas han abordado la problemática de la diabetes pero no han hecho lo mismo con respecto al cáncer, especialmente el cáncer colorrectal".

Para combatir las desigualdades existentes, los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés), han asignado fondos para financiar un grupo de trabajo que se reunirá en mayo. Equipos conformados por miembros comunitarios, solicitarán financiamiento para crear y ejecutar programas que eduquen a la gente de sus regiones o comunidades, sobre los diferentes tipos de cáncer. Entre los postulantes se elegirán 10 equipos que recibirán aproximadamente 10 mil dólares, los cuales están siendo recolectados por los CDC para que después los equipos seleccionados puedan implementar dichos planes.

La Cancer and Research Prevention Foundation también se encuentra en el segundo año de un programa piloto que ofrece controles preventivos en el Spanish Catholic Center, ubicado en el cuadrante noroeste de Washington DC. Un examen médico general dura alrededor de dos horas y se tratan problemas como el cáncer de colon, cáncer de cuello de útero, cáncer de seno y diabetes. De acuerdo a Erica Childs, directora asistente de evaluación y extensión social, la concurrencia aún no ha sido tan significativa pero de todos modos, piensan continuar informando sobre el ofrecimiento de servicios gratuitos.

"Pienso que el público general no es conciente sobre cuándo debería realizarse un control médico", dijo Childs. "Son reacios por las características del examen y lo que ello implica. Pero dar el ejemplo es una de las formas para que los sectores menos privilegiados se animen y se realicen los controles médicos junto con otros exámenes".

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Fia Curley es redactora del OMHRC. ¿Comentarios? Email: fcurley@minorityhealth.hhs.gov

Enlaces:

Información general sobre el cáncer de colon
http://www.cancer.gov/espanol/pdq/tratamiento/colon/patient

Información general sobre el cáncer de recto
http://www.cancer.gov/espanol/pdq/tratamiento/recto/patient

¿Cuáles son las opciones de tratamiento?
http://familydoctor.org/online/famdoces/home/common/cancer/treatment/026.html Salida del sitio

Cáncer de colon y recto: opciones de tratamiento
http://www.nccn.org/patients/patient_gls/_spanish/_colon/contents.asp Salida del sitio

Cáncer colorrectal: datos y estadísticas
http://www.cdc.gov/spanish/cancer/colorectal/






Última modificación: 03/03/2008 03:00:00 PM

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