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Madre adolescente en busca del éxito
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Por Fia Curley
Traducido por Isaac Itman

En una semana normal en la escuela secundaria Kennedy High, no es raro ver a un puñado de estudiantes reunidos en un aula vacía mientras desmenuzan sándwiches de pollo antes de comerlos y miran videos que advierten sobre los peligros de sacudir a los recién nacidos o recuerdan la importancia de tener una alimentación adecuada.

Sin embargo, y aunque lo parezca, no se trata de una clase especial sobre temas de salud. Al igual que muchos programas locales, estatales y nacionales, estas reuniones semanales permiten que las madres adolescentes, tanto las embarazadas como las que ya están criando a sus hijos, se junten y aprendan a desarrollar aptitudes maternales con la esperanza de que no pasen a formar parte de las cifras estadísticas habituales.

Adolescente embarazadaAunque las clases están abiertas a las niñeras, a los padres adolescentes o a cualquier estudiante de secundaria que tenga contacto con bebés, la concurrencia está fuertemente marcada por madres adolescentes, quienes camuflan con elegancia los efectos físicos del embarazo.

Yajaira Briganty-Lugo estuvo una vez ahí. Como madre adolescente de 13 años tuvo que dividir su tiempo entre las responsabilidades que debía afrontar como estudiante y su vida como futura mamá, con el fin de eludir ajustadamente las cifras estadísticas que revelan que sólo una de cada tres madres adolescentes logra graduarse de la escuela secundaria.

Sin embargo, Briganty-Lugo dijo que aprendió algunas cosas a partir de esa experiencia, lo suficiente como para no querer volver a quedar embarazada y por otra parte, motivarse para poder mantener a su hijo.

Briganty-Lugo es la segunda de tres hijas nacidas de una estricta madre puertorriqueña que se casó a los 17 años. La única conversación que tuvo con su progenitora sobre la reproducción fue carente de explicaciones y por el contrario, resultó ser un mandato de no tener sexo.

"Mi mamá era muy estricta", dijo. "Me decía cosas como 'no me hagas preguntas sobre sexo. Si te gusta un chico, no quiero saberlo'".

Pero Briganty-Lugo comenzó a tener relaciones sexuales a los 12 años luego de que su madre le permitiera quedarse a dormir en la casa de un amigo.

Un año después, Briganty-Lugo dijo que el hecho de no haber menstruado durante algún tiempo no le llamó mucho la atención y simplemente pensó que se trataba de algo natural. Entonces, cuando su hermana mayor quedó embarazada y ya no pudo ir a Puerto Rico a pasar el verano, Briganty-Lugo ocupó su lugar sin saber que ella también iba a tener un hijo.

"Ella [su madre] sabía que mi hermana era [sexualmente] activa y no hizo que adoptara medidas anticonceptivas", dijo, y agregó que existe una diferencia entre consentir el comportamiento y proteger a la persona.

Recién cuando Briganty-Lugo regresó de Puerto Rico y su madre la obligó a hacerse una prueba de embarazo fue cuando supo la verdad.

"Nunca digo que mi hijo fue un error porque no lo llamaría así, pero fue una experiencia de vida", dijo, y añadió que su hijo se convirtió en su principal prioridad con relación a las actividades extracurriculares y de fin de semana. "Ni bien llegamos a casa los bebés eran nuestros y pienso que ahí es donde está la diferencia con los adolescentes de ahora, porque muchos padres quieren que sus hijos sigan siendo adolescentes y se gradúen de la escuela secundaria".

Ese cambio en la vida de las adolescentes embarazadas es lo que le preocupa a Briganty-Lugo, quien trabaja como supervisora en la Oficina de Pensión Alimenticia del condado de Montgomery.

"Estaba asustada y tenía miedo de que a mi hijo le faltara algo", dijo, y agregó que algunas de las adolescentes que conoce no tienen la misma perspectiva.

Briganty-Lugo en la actualidad tiene 26 años y sostiene que esa actitud personal se la debe a su madre (48), a quien vio tener dos trabajos para poder mantener a su familia como madre soltera. De ahí que Briganty-Lugo aguantara los años de escuela secundaria compartiendo un cuarto con su hijo, su hermana y su sobrina en el apartamento de dos dormitorios de la madre. Además, la beba de su hermana gritaba y había que alimentarla de madrugada.

"Mi bebé era un bebé bueno, comía y se dormía", dijo. "Mi hermana no podía manejar la situación y se ponía a llorar junto con su beba".

Briganty-Lugo dijo que ahora intenta fomentar una relación abierta con su hermana menor, de 15 años, y su hijo, de 12 años, de la manera como ella quisiera que su madre lo hubiera hecho.

"Todos los días le digo que estoy orgullosa de ella", dijo en referencia a su hermana que vive con la madre de ambas en Florida. "Le digo que si siente que necesita probar algo [nuevo] puede hablar conmigo y si además necesitamos usar pastillas anticonceptivas o lo que sea, eso es lo que haremos".

Con respecto a su hijo, Briganty-Lugo dijo que es severa pero no desmedida.

"Yo tenía 12 años cuando perdí mi virginidad y cuando veo a mi hijo pienso 'no, no deberías estar haciendo eso. No, no hagas eso'", dijo. "Con mi hijo tenemos una comunicación abierta. Pienso que se trata de que los padres les inculquen a ellos esa automotivación, ese deseo de trabajar por más".

De todos modos, admite que la conversación sobre el tema se selló con un pacto entre ambos con la esperanza de que su hijo no tenga sexo antes del octavo grado. También ella le recuerda rápidamente que "hubo una razón por la cual te tuve pero tu no tienes que tener un bebé".

Aunque Briganty-Lugo se haya graduado de la escuela secundaria y haya podido abrirse paso dentro de un área laboral que disfruta, su vida no ha estado exenta de problemas personales con el padre de su hijo o de algunos cursos reprobados mientras estudiaba para conseguir el título de técnico que le requiere su trabajo actual. Por más que también haya podido casarse, reconoce que el éxito en la vida de las madres adolescentes es un hecho inusual por diversos factores.

"Realmente pienso que es una cuestión personal. Por supuesto que tu trasfondo familiar tiene mucho que ver con lo que puedes lograr, pero no se le puede echar la culpa a 'ay, mi madre me pega, mi madre es estricta'", dijo. "Mi consejo es que tu hijo debería ser tu prioridad y tu motivación. Y pienso que eso es algo que tiene que nacer desde adentro, tu deseo de querer darles más y ser un ejemplo para ellos".

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Fia Curley es redactora del OMHRC. ¿Comentarios? Email: fcurley@minorityhealth.hhs.gov.

Enlaces

Embarazo de adolescentes
http://www.nlm.nih.gov/medlineplus/spanish/teenagepregnancy.html

La Iniciativa Latina
http://www.thenationalcampaign.org/espanol/default.aspx Salida del sitio

Cifras estadísticas sobre el embarazo en la adolescencia
http://www.cdc.gov/reproductivehealth/AdolescentReproHealth/PDF/TeenPreg-FS-Spanish.pdf [PDF, 121KB]

Centro de Enseñanza del Embarazo
http://www.nacersano.org/centro/9388_9919.asp Salida del sitio

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Última modificación: 27/06/2008 02:14:00 PM

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