Traducido por Jorge E. Bañales
Era el verano del 2006 y Shi-Chang Deng necesitaba ver a su doctor. No se había estado sintiendo bien. Sin aliento y con un latido errático del corazón, Deng fue a la clínica de Servicios de Salud de la Comunidad Internacional (ICHS por su sigla en inglés) en Seattle.
Para sorpresa de Deng, su médico le dijo que su corazón estaba bien. Pero que el nivel de azúcar en su sangre era otra
historia. El hombre de 71 años fue diagnosticado con diabetes tipo 2.
"Me sorprendió y conmocionó", dijo Deng por medio de un intérprete. "No me imaginé que tenia esto. Estaba nervioso, también,
porque sé que la diabetes es una enfermedad grave. No es un resfrío común". Deng dijo que no sabía si en su familia había
diabéticos porque su padre y su madre, que crecieron en una zona pobre de Guango, China, no tenían acceso al cuidado de salud. Y
con muy poca información sobre la enfermedad, él no tenía expectativas positivas sobre el resto de sus años de jubilado.
Sin saber los efectos de la diabetes sobre el cuerpo, Deng se aseguró de cumplir las instrucciones de su doctor. Se inscribió en clases gratis de la clínica ICHS sobre cómo controlar la diabetes con la esperanza de aumentar su limitado conocimientode la enfermedad.
Las clases semanales están disponibles en ciclos de seis semanas, y cubren lo básico de la diabetes: cómo vivir con la enfermedad, los medicamentos, las complicaciones, la nutrición y el ejercicio, según la Educadora de Pares, Angela Wan,
Las clases tienen como máximo 12 participantes y casi siempre incluyen individuos que saben poco sobre la enfermedad o sus peligros, dijo Wan. Algunas veces las reuniones incluyen a los familiares.
"Si quiere, a la familia del diabético la alentamos a que venga a la clase con ellos", dijo Wan, "porque les pueden dar un fuerte apoyo y puede que haya un mejor resultado".
Después que los participantes escuchan sobre los posibles peligros de la diabetes, Wan dijo que aprecian su nuevo conocimiento.
"Se tornan más serios en su investigación de la diabetes y en cuidarse a si mismos" dijo Wan.
Además de los volantes y presentadores invitados, Wan dijo que confecciona sus clases con énfasis en el valor del ejercicio y en mantenerse activo. Wan, 58, mezcla Tai Chi con Qi Gong, lo que queda a la talla de sus pacientes ancianos con su enfoque en técnicas de respiración y movimientos lentos y controlados.
"Cuanto más investigo, más encuentro que (el ejercicio) es tan importante", dijo ella. "Si ejercitas regularmente, puedes reducir todo tipo de enfermedades".
Sin embargo, los participantes no siempre están entusiasmados con el tema, dijo Wan.
"No es como los ejercicio aeróbicos, donde el corazón late rápidamente, y te falta el aliento", dijo Wan. "Lo más importante es ser constante, persistente. Si no lo haces todos los días, no sirve. Tú eres el dueño de tu propia vida y nadie puede ayudarte, excepto tú mismo".
Una vez que se completan las sesiones, se recomienda a los participantes que se unan al grupo de apoyo para que mantengan sus nuevas costumbres y para que compartan sus experiencias e ideas.
"Son todas cosas pequeñas, pero mucha gente - incluso yo misma-no sabe esta información, pero una vez que se las das, la aprecian mucho", dijo Wan.
Después de las clases, Deng encontró que cambio sus hábitos culinarios. Dejó de tomar gaseosas, postres chinos, y las tres porciones de arroz blanco que gozaba desde su juventud.
En cambio, ahora come medio tazón de arroz integral y come más verduras para sentirse más lleno, mezclando todo con fideos sofreídos, en sus otras horas de comer. Ya no más un autodenominado "balde de arroz". Deng come más frutas frescas, incluso manzanas, mangos, y melones y toma mucho té verde. Continúa caminando por lo menos 90 minutos al día en parques cercanos, dejando por ahora de lado sus teleteatros y películas chinas para realizar su ejercicio diario.
Aunque sigue gozando de postres y no siempre quiere salir a caminar, Deng dijo que se motiva a sí mismo con pensamientos positivos y rehúsa dejar que la enfermedad lo conquiste.
"Después de la clase me di cuenta que la diabetes no es tan temible", dijo "Logré mucha confianza y ahora puedo encarar y vivir con la diabetes".
Fia Curley es redactora de OMHRC. ¿Comentarios? E-mail: fcurley@minorityhealth.hhs.gov
Enlaces
La diabetes
La Asociación Americana de la
Diabetes
Información del CDC
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