Por Fia Curley
Traducido por Jorge E. Bañales
El deseo de saltearse las comidas, la obsesión con los alimentos y el ejercicio excesivo pueden ser algunas de las cosas que vienen a la mente en lo que se refiere a los trastornos alimenticios.
Pero, al contrario de la opinión generalizada, los trastornos alimenticios no ocurren solamente entre las mujeres blancas de edad universitaria que desean ser delgadas. Hombres y mujeres de todos los estilos de vida pueden padecer esos trastornos que ponen en riesgo la vida, son casi siempre mal entendidos, y están vinculados con la salud mental de la persona. "El hecho de que nuestra sociedad deje que la gente joven muera o sufra por culpa de este trastorno es algo muy doloroso", dijo Lynn Grefe, jefa ejecutiva de la Organización Nacional para a Concientización sobre los Trastornos Alimenticios (NEDA por su sigla en inglés), quien desea que el seguro medico cubriera los tratamientos para estos trastornos. "Es como los yuyos que toman control de un jardín; un trastorno alimenticio puede tomar control de una vida".
Aunque NEDA trabaja para diseminar información y educar a la gente sobre los trastornos alimenticios, Grefe encuentra que muchas personas no saben que los trastornos alimenticios pueden ser la forma en que la persona maneja sus problemas, o que estos trastornos también afectan a los niños y a minoras raciales y étnicas.
En un estudio del 2007
, la Alianza de Salud de Cambridge, de la Universidad de Harvard, encontró que el comer compulsivamente se señalaba con exactitud como un serio peligro para la salud entre los adultos latinos, aunque estos no mostrasen los mismos hábitos de las personas con comportamiento anoréxico o bulímico.
Los síntomas de comer compulsivamente, dijo Grefe, sin que ocurra un aumento repentino de peso, son difíciles de detectar si la persona luego purga porque las oportunidades de comer excesivamente una variedad de comidas pueden ocurrir cuando la persona está sola.
Sin embargo, todos los trastornos tienen sus raíces en la salud mental de la persona, un asunto que incomoda a muchas personas.
"Siempre hay una discrepancia entre quienes somos y quienes deseamos ser", dijo Ovidio Bermudez, un pediatra con enfoque en los trastornos alimenticios y director médico del Programa Laurete sobre los Trastornos Alimenticios en Tulsa, Oklahoma. "Cuanto más ancha es esa brecha, mas problemas pueden entrar por ella. Cuando la diferencia se estrecha- uno se vé tal como es y a la vez quiere mejorarse".
Cuando la brecha es más ancha, dice Bermúdez, más cosas se usan para llenar ese espacio.
"Los trastornos alimenticios son enfermedades mentales serias y reales--son trastornos psiquiátricos-y creo que es difícil para las personas aceptar eso", dijo, y añadió que el componente físico no debe ignorarse. "Cualquiera de los trastornos alimenticios es un estado de malnutrición, lo que quiere decir que la persona puede padecer una gama amplia de consecuencias médicas negativas".
Algunos de los efectos a largo plazo incluyen: daño a los huesos, la dentadura, el esófago, otros órganos y una falta de balance de los electrolitos, que pueden afectar al corazón.
Por eso es que Grefe y Bermúdez creen que los profesionales del cuidado de salud primaria deberían estar conscientes de las señales de los trastornos alimenticios. Al entender las percepciones culturales de peso extra como un signo de buena salud y fortaleza, usted puede ayudar a que los jóvenes de minorías naveguen a través de un trastorno alimenticio.
"Las familias de minoría tienen los mismos retos, pero con sus propios giros; que no deberían ignorarse u olvidados", dijo Bermúdez, y añadió que encontrar ese balance puede ser una batalla para muchos. "Todos los extremos son malos. Es ese medio elusivo en donde se encuentra la vida saludable".
Fia Curley es redactora del OMHRC. ¿Comentarios? E-mail: fcurley@minorityhealth.hhs.govConsejos de Lynn Grefe:
"Nadie debería padecer de pánico. Solo tenemos que captar las señales que indican cambios en los hábitos alimenticios. Los tenemos que captar cuando es una pauta. Usted tiene que decir: "Estoy preocupada", y no hablas acerca de la comida. Y le preguntas si quiere hablar y por supuesto probablemente diga que no. Más tarde, si persisten las señales, haga una cita con un terapeuta para discutir sobre los problemas."
Consejos del doctor Bermudez:
Calcule cómo se siente honestamente sobre estos problemas antes de hablar con sus hijos.
¿Cómo se siente sobre estos problemas?
¿Cómo me afecta?
¿Qu´w dificultades tengo en esta área?
¿Cómo me educo y me acerco a mi hijo sobre este tema?
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